sábado 29 de marzo de 2008
La lectura no puede ser una pasión, sino un mero detalle, -me dice un estudiante- como las hojas débiles que caen, como una mujer hermosa que pasa en un carro y no la vemos más.
jueves 27 de marzo de 2008
"No quiero que, al entrar, la gente levante la vista con admiración. Quiero dar, quiero recibir, y quiero soledad en la que desplegar cuanto tengo."
"Las olas caían. Se retiraban y volvían a caer, con el sordo sonido del patear de una gran bestia."
"Ahora el sol se había hundido. No cabía distinguir el cielo del mar."
"Un momento somos libres, y en el momento siguiente somos esto."
"¿Qué es el alba en la ciudad para un hombre entrado en años, que, de pie en la calle, mira un poco mareado el cielo? El alba es como un emblanquecerse el cielo, como una renovación."
De "Las Olas", Virginia Woolf. Editorial Lumen, 1977. Trad. Andrés Bosch.
"Las olas caían. Se retiraban y volvían a caer, con el sordo sonido del patear de una gran bestia."
"Ahora el sol se había hundido. No cabía distinguir el cielo del mar."
"Un momento somos libres, y en el momento siguiente somos esto."
"¿Qué es el alba en la ciudad para un hombre entrado en años, que, de pie en la calle, mira un poco mareado el cielo? El alba es como un emblanquecerse el cielo, como una renovación."
De "Las Olas", Virginia Woolf. Editorial Lumen, 1977. Trad. Andrés Bosch.
"Claro es que al inventar imitamos, por cuanto sólo contamos con los recursos naturales, y no hacemos más que estructurarlos en una nueva integración."
Alfonso Reyes. "Apolo o de la literatura" en "Antología". Fondo de Cultura Económica, 1965.
Alfonso Reyes. "Apolo o de la literatura" en "Antología". Fondo de Cultura Económica, 1965.
sábado 22 de marzo de 2008
Realmente nunca somos creativos o talentosos.
Lo que escribimos ya fue pensado hace muchos años. Esta idea no es nueva, se le conoce hace siglos. ¿Para qué entonces seguir?
Yo creo que todo es egoísta, y por eso tenemos este tipo de espacios, y seguimos intentando escribir algo remotamente bueno. Por eso: porque queremos y porque nuestras lecturas nos lo demandan. Lo que escribimos es lo que hemos leído. Los libros son el camino, tal vez el único a estas alturas.
Lo que escribimos ya fue pensado hace muchos años. Esta idea no es nueva, se le conoce hace siglos. ¿Para qué entonces seguir?
Yo creo que todo es egoísta, y por eso tenemos este tipo de espacios, y seguimos intentando escribir algo remotamente bueno. Por eso: porque queremos y porque nuestras lecturas nos lo demandan. Lo que escribimos es lo que hemos leído. Los libros son el camino, tal vez el único a estas alturas.
sábado 15 de marzo de 2008
Otro: Thomas Bernhard, y un libro que busco y busco: "Verstörung", "Trastorno" en español.
"Lo que decía era tan contrahecho como él mismo. De vez en cuando agitaba repentinamente en el aire sus largos brazos, los dejaba caer y se reía. Su vientre era una esfera jadeante que, con frecuencia, rodeaba con sus brazos por algún tiempo. Su cabeza era relativamente pequeña, lo que se pudo ver más claramente cuando mi padre se la inclinó sobre el estómago, para poder escuchar mejor los ruidos de su interior. Su rostro se contraía casi sin descanso en nerviosas muecas. Se sentaba como si fuera a dar saltos en cuclillas. Quizá se imaginaba que iba a caballo, pensé."
"El niño le habló al ahorcado, le ordenó que bajase de la viga porque, a sus cuatro años, se imaginaba que el ahorcado podía bajar sin más de la viga. ¡A cenar! , decía el niño, y repetía: ¡A cenar!"
"Hablar con personas a las que se acaba de conocer lo deja a uno pensativo y resulta cansado. Burlarse de esas personas no está bien; tomarlas en serio, tampoco."
"El príncipe dijo: Tengo la impresión de que sería natural que, en cualquier momento, el mundo se desintegrase."
Es un libro inagotable.
Editado por Alfaguara y traducido por Miguel Sáenz, lo busco y algún día será mío. Sólo mío.
"Lo que decía era tan contrahecho como él mismo. De vez en cuando agitaba repentinamente en el aire sus largos brazos, los dejaba caer y se reía. Su vientre era una esfera jadeante que, con frecuencia, rodeaba con sus brazos por algún tiempo. Su cabeza era relativamente pequeña, lo que se pudo ver más claramente cuando mi padre se la inclinó sobre el estómago, para poder escuchar mejor los ruidos de su interior. Su rostro se contraía casi sin descanso en nerviosas muecas. Se sentaba como si fuera a dar saltos en cuclillas. Quizá se imaginaba que iba a caballo, pensé."
"El niño le habló al ahorcado, le ordenó que bajase de la viga porque, a sus cuatro años, se imaginaba que el ahorcado podía bajar sin más de la viga. ¡A cenar! , decía el niño, y repetía: ¡A cenar!"
"Hablar con personas a las que se acaba de conocer lo deja a uno pensativo y resulta cansado. Burlarse de esas personas no está bien; tomarlas en serio, tampoco."
"El príncipe dijo: Tengo la impresión de que sería natural que, en cualquier momento, el mundo se desintegrase."
Es un libro inagotable.
Editado por Alfaguara y traducido por Miguel Sáenz, lo busco y algún día será mío. Sólo mío.
domingo 9 de marzo de 2008
¡Alégrate oh lector, cuando con pocas páginas descubres a un maestro!
Gesualdo Bufalino muere en 1996, viviendo casi 76 años. Sufrió de tuberculosis y a partir de su experiencia enferma escribió un libro llamado atractivamente, "Diceria dell' untore" que en español quedó "Perorata del apestado". A continuación, ojalá, se abrumen:
"Pero si, entre tantos, sólo yo, sea esto un premio o un castigo, he salido adelante y todavía respiro, mayor es el remordimiento que no el alivío, por haber traicionado a espaldas suyas el silencioso pacto de no sobrevivirnos."
"Me despierto, a veces, y durante un minuto no sé quién soy."
"Pienso que si alguien pudiera correr más rápido que la luz y adelantarla y detenerse a esperarla en alguna estación de la estrella, vería repetirse por entero todo el pergamino del pasado. Me consuela pensar que en un rayo que todavía no ha llegado está él que me besa y me habla, y que alguien encima del cielo todavía no sabe que ha muerto."
"una famélica soledad que me tosía al lado."
"-Han apresado a un contrabandista -comentó ella-. Y a nosotros que vivimos de contrabando, y que transportamos de contrabando una muerte, nadie nos persigue."
Perorata del apestado. Anagrama 1998. Trad. Joaquín Jordá.
Gesualdo Bufalino muere en 1996, viviendo casi 76 años. Sufrió de tuberculosis y a partir de su experiencia enferma escribió un libro llamado atractivamente, "Diceria dell' untore" que en español quedó "Perorata del apestado". A continuación, ojalá, se abrumen:
"Pero si, entre tantos, sólo yo, sea esto un premio o un castigo, he salido adelante y todavía respiro, mayor es el remordimiento que no el alivío, por haber traicionado a espaldas suyas el silencioso pacto de no sobrevivirnos."
"Me despierto, a veces, y durante un minuto no sé quién soy."
"Pienso que si alguien pudiera correr más rápido que la luz y adelantarla y detenerse a esperarla en alguna estación de la estrella, vería repetirse por entero todo el pergamino del pasado. Me consuela pensar que en un rayo que todavía no ha llegado está él que me besa y me habla, y que alguien encima del cielo todavía no sabe que ha muerto."
"una famélica soledad que me tosía al lado."
"-Han apresado a un contrabandista -comentó ella-. Y a nosotros que vivimos de contrabando, y que transportamos de contrabando una muerte, nadie nos persigue."
Perorata del apestado. Anagrama 1998. Trad. Joaquín Jordá.
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